Pablo Sánchez Fernández
El pasado martes 21 de abril, dentro de la ya no tan emergente Semana de la Moda Sostenible de la Cátedra Huella Verde, la Universidad de Granada acogió el taller “Tintes naturales y procesos de coloración sostenible”, una propuesta que conectó arte, ciencia y sostenibilidad a través de la experimentación con pigmentos naturales.
La actividad estuvo dirigida por Fernando Bolívar Galiano, catedrático de pintura de la UGR, cuya trayectoria está marcada por el cruce constante entre disciplinas. Esa mezcla se hacía visible desde el propio espacio del taller, un lugar genuino y autentico en el que podías encontrar telas en proceso, lienzos maravillosos, pruebas de color y muestras de algas convivían como si todo formara parte de un mismo laboratorio creativo.
Cerca de 50 estudiantes participaron en la sesión, que se planteó desde el inicio como un experimento colectivo. Cada uno debía traer una prenda sobre la que trabajar, convirtiéndola en el soporte de un proceso que iba más allá de lo técnico: se trataba de probar, observar y entender el material.
Aunque el equipo de investigación está más habituado a trabajar sobre lienzo o escultura, el uso de tejidos abrió una nueva línea de exploración. El proceso aplicado durante el taller fue una versión simplificada de técnicas tradicionales de tintado, que normalmente requieren más tiempo y el uso de distintos mordientes, adaptada para obtener resultados en una única sesión.
Detrás de esta práctica hay años de investigación. El origen se sitúa en los estudios que Bolívar realizó en los años 90 sobre las algas de las fuentes de la Alhambra, a partir de los cuales comenzó a explorar su potencial como pigmento. Con el tiempo, esa línea ha evolucionado hacia algo más ambicioso: no solo usar algas para teñir, sino también como base para crear fibras textiles.
En este contexto, el taller también abrió una reflexión interesante relacionado con el marco temático de la semana, sobre la industria actual. En un modelo dominado por la fast fashion, donde el consumo es rápido y efímero, los tintes naturales plantean un reto claro: su durabilidad. Sin embargo, esa misma lógica de consumo puede facilitar su entrada. Si las prendas están pensadas para durar poco, la transformación o pérdida del color deja de ser un problema y se convierte en parte del propio ciclo del producto.
Además, el uso de algas introduce un doble beneficio ambiental. Por un lado, permite reutilizar un recurso que en muchos ecosistemas genera desequilibrios por su proliferación. Por otro, reduce la dependencia de materiales derivados del petróleo, cuya degradación es mucho más lenta y problemática.
El ambiente del taller estuvo marcado por la implicación y creatividad del alumnado, con propuestas diversas que evidenciaban una clara sensibilidad hacia la sostenibilidad. Las piezas resultantes formarán parte de la pasarela que se celebrará en los Jardines del Triunfo, donde algunos de estos procesos experimentales darán el salto al diseño.
Más allá de la experiencia puntual, este tipo de iniciativas apuntan hacia un horizonte más amplio: el desarrollo de materiales sostenibles que puedan tener aplicación real en la industria. La posibilidad de generar tejidos, pigmentos e incluso aglutinantes a partir de algas abre nuevas vías tanto a nivel ambiental como social.
En definitiva, el taller no solo permitió experimentar con nuevas formas de teñido, sino también repensar los materiales y los procesos desde una perspectiva más consciente. Una pequeña muestra de cómo la innovación puede surgir cuando distintas disciplinas se encuentran y, apoyadas por el entusiasmo de un investigador como Fernando Bolívar, trabajan en la misma dirección.
Esta iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración de la Cátedra La Huella Verde de la Universidad de Granada y la Escuela de Arte Val del Omar, con el valioso patrocinio de Japemasa/Renault y el apoyo del Ayuntamiento de Granada. Un esfuerzo conjunto que ha convertido a Granada en un referente de innovación, sostenibilidad y creatividad en el sector de la moda.