El pasado 19 de abril, el municipio de Escúzar volvió a convertirse en ejemplo de compromiso ambiental y participación ciudadana con una nueva jornada del proyecto Bosque Pueblo, una iniciativa que busca restaurar y renaturalizar una parcela periurbana que antiguamente había sido utilizada como escombrera.
Más de 60 personas de todas las edades participaron activamente en esta acción colectiva, demostrando que cuando una comunidad se implica, transformar el entorno es posible.
Recuperar espacios degradados para devolver vida
La zona intervenida, situada en el entorno del municipio, avanza poco a poco en su conversión en un nuevo espacio natural para disfrute de vecinos y futuras generaciones. Durante la jornada se llevaron a cabo diferentes trabajos destinados a impulsar la reforestación y mejorar el desarrollo de las especies ya plantadas.
Entre las tareas realizadas destacaron:
- Arreglo y mantenimiento de alcorques
- Riegos de apoyo
- Estaquillado de nuevas especies
- Plantaciones en la zona anexa al barranco
- Mejora general del terreno restaurado
Especial atención recibió el área próxima al barranco, donde se continúa trabajando para crear un futuro bosque de ribera, fundamental para favorecer la biodiversidad y mejorar la calidad ecológica del entorno.
Un refugio para la biodiversidad
Uno de los momentos más simbólicos de la jornada fue la construcción de un gran hotel de insectos, que se suma a los dos pequeños refugios elaborados meses atrás por escolares del municipio.
Estas estructuras ayudan a albergar insectos polinizadores y especies beneficiosas para el equilibrio natural, además de servir como herramienta educativa para acercar la naturaleza a los más jóvenes.
Participación ciudadana con raíces profundas
Bosque Pueblo se consolida así como una iniciativa ejemplar donde vecinos, familias, infancia y personas mayores trabajan juntos por un objetivo común: recuperar espacios degradados y convertirlos en pulmones verdes llenos de vida.
Desde La Huella Verde se valora especialmente el compromiso mostrado por Escúzar, un municipio que demuestra que la regeneración ambiental comienza muchas veces con algo sencillo pero poderoso: un pueblo unido plantando futuro.